martes, 26 de septiembre de 2023

'Yo juego por la historia' y otras frases que me causan pavor

La entrada del mes. La empiezo cuando estoy con fiebre porque, bueno, me va la fiesta. Yo que se, llevo un mes muy cansado, diantres.

Más de una vez hemos escuchado eso de 'no, esta partida no me hace mucha gracia' o 'a mi este juego no me vuelve loco' pero... 'yo juego por la historia'. Muchos jugadores de rol (ya sean directores o jugadores) asumen que esta afición es una suerte de videojuego analógico donde todo está ya prefijado. Algunos incluso dividen las campañas en capítulos o actos a priori, antes de jugar, buscando ceñir según que temas, arcos narrativos o historias a según que sesiones. Les guste a los jugadores o no: es lo que hay, la partida es así y si no te gusta, no juegues. Al fin y al cabo, ¿no vienen las aventuras ya cerradas? ¿Por qué lo que creamos, las partidas o campañas, no deberían ser igual? 

Y yo no digo que esta forma de jugar esté mal. Pero es una forma que a mi, personalmente, me ha destruido durante años y consiguió que casi dejara el rol varias veces. Y seguro que aunque mi experiencia no es la común, y hay mucha gente que siente algo similar.

Esta forma de jugar impone una extrema carga de trabajo y responsabilidad sobre el director de juego/dungeon master/guardián de los arcanos/narrador/como diantres quieras llamarlo. Yo personalmente la sufría cuando semana tras semana tenía que conseguir algo interesante para mis jugadores, ponerles en el camino correcto para que su historia avanzara de forma adecuada, y saber reaccionar cuando por sus decisiones o por mala suerte esto no pasaba. Y, sinceramente, esto me agotaba. Especialmente si los jugadores no aportaban casi nada o sencillamente se dedicaban a esperar a que algo pasara... Aterrador. 

Semana tras semana tener que organizar la partida, tener que organizar la historia y ver como va avanzando... Era muy cansado, ¡y hablamos de mis días de estudiante, que no trabajaba! Hace poco intenté una campaña similar y me dejó destrozado porque, sencillamente, la mitad del tiempo no sabía hacia donde tirar y me dediqué a meter aventuras ya hechas con cierto hilo conducto que finalmente no llevaron a un final en absoluto satisfactorio. Seguramente sea por mi culpa como directo, claro, pero es que sencillamente esa forma de jugar me agotaba. Porque yo, como DJ, también tengo derecho a jugar, a divertirme, y a no tener que andar haciendo de maestro de ceremonias para un grupo de jugadores.

Ahora bien, ¿cómo juego ahora? Si sigues este blog posiblemente tengas una idea clara. De hace unos años a esta parte me he aficionado más y más al estilo sandbox, da igual para qué juego juegue, tanto en cuanto permita este estilo de juego. Juegos en los que son los jugadores los que buscan llevar la acción y donde mi deber es tirarles ganchos (sin parar), reaccionar a sus decisiones y juzgar con cierta justicia lo bien o mal que ejercen su labor de aventureros. Esto suena muy a 'sandbox de fantasía' pero, sinceramente, vale para casi cualquier juego: investigación, exploración, misterio, horror... ¡Todo tiene su hueco si sabes como gestionarlo!

A muchos les puede parecer que este estilo es muy complicado. 'Es que no tienes nada a lo que agarrarte'. En primer lugar, esto es menos libre de lo que la gente suele creer: cuando conoces a tus jugadores y los escuchas saben más o menos lo que quieren y puedes tirar ganchos que vayan para uno u otro lado si sientes que la acción se está deteniendo. Y cuando llevas unas sesiones en andanza, muy rápidamente consigues mantener esta forma de jugar, que 'sale' casi sola. Claro que lleva un trabajo de preparación previo, ¿pero qué campaña no? 

Y esta sería mi corta reflexión de este mes. ¡No tengáis miedo a soltaros del manillar! A veces es liberador, incluso cuando te estampas.

¡Nos leemos!

martes, 29 de agosto de 2023

La no desconstrucción como novedad

Me he puesto como meta al menos hacer una entrada al mes, así llegaremos a al menos las 12 al año. Un tanto vergonzoso, pero peor sería abandonar. Así que al lío.

Hace poco ha salido el Baldur's Gate 3. Y no es polémico decir que ha sido muy bien recibido y en general se le está considerando 'un juegazo'. El mejor videojuego de rol de los últimos años y no faltan voces que dicen que el mejor de la historia, aunque a decir verdad no faltan voces que dicen que cada cosa nueva que sale es la mejor de la historia... en fin, al caso, su valor es evidente. Y una de las cosas que muchos aplauden es, por otro lado, la que a mi menos me atrae del juego: su deconstrucción constante del género (en este caso, D&D) y su preocupación por los giros de guion, así como sus personajes frívolos y llamativos. Tampoco creáis que me vuelve loco la cantidad de sexo que hay en el juego (es un tema que nunca me ha vuelto loco en los videojuegos) pero mi crítica en este caso no va por ahí, o quizás un poco sí, ya que en muchos casos añadirle tetas y sexo a D&D es considerado por muchos como una deconstrucción de la clásica 'fantasía limpia 13+' que generalmente ha sido D&D.

Mi principal problema jugando al BG III ya me vino cuando jugué al anterior gran juego de la compañía, Divinity Original Sin II. Este es un juegazo al que he jugado mucho, pero jamás me pude quitar de la cabeza el hecho de que casi todos los personajes son unos cretinos, y eso se multiplica por diez con los protagonistas (sí, te puedes hacer tu personaje, pero el juego tiene evidentes protagonistas y no jugar con uno de ellos es 'perderse algo'). A BG III le pasa lo mismo: ya los protagonistas son todos personajes curiosos (un elfo que era un esclavo vampírico y ahora se ha liberado, una clérigo de Shar con amnesia, una tiefling bárbara cansada de luchar...) que te dicen por donde va a ir el juego. Y el inicio del mismo es bastante espectacular y cinemático: los PJ iniciales son esclavos de un azotamentes y siendo prisioneros de este ser son perseguidos por unos githyanki montados en dragones rojos que hacen que la nave del azotamentes, tras saltar entre planos, termine en los Nueve Infiernos y sea asediada por demonios, así que los PJ tienen que escapar. Y están a nivel 1. ¿Menudo inicio, eh?

Los que me conocéis sabréis que según escribía estas líneas algo recorría en mi espalda. Ciertamente parece una exposición de todo lo que no me gusta, y no es que no me guste por 'nuevo', si no todo lo contrario... ¡Es que ya ha perdido toda la gracia! A veces me sorprende encontrar historias, aventuras o juegos en los que se utiliza el tropo de 'es que en realidad... los buenos son los malos, ¡y los malos son los buenos!' como una novedad, cuando llevamos más de 30 años con ese tipo de historias siendo cada vez más populares. Pues con BG III me pasa un poco lo mismo: hay un esfuerzo patente para salirse de lo que se considera 'normal' en las historias de fantasía y por deconstruir el género... Pero es que sinceramente, ¿qué juego/novela/película no ha intentado hacer eso últimamente? Seguro que al leer esto os ha venido a la cabeza algo, y reciente además, por lo que no creo que tenga que aportar nada. A veces me parece que se está intentando luchar contra algo que realmente no existe, 'pintarle la cara' a un tipo de historias que desde hace mucho tiempo son prácticamente secundarias. 

Que ojo, esto no es un ataque contra el BG III. Aún tengo que jugarlo en profundidad, pero me está pareciendo un buen juego, y bien divertido, pero no dejo de leer por ahí lo novedoso que es en muchas cosas y sinceramente, no me lo parece. Que ojo, no estoy alabando la novedad por la novedad, de hecho, ¡todo lo contrario! Volver a lo básico es algo que siempre me ha parecido un buen punto de partida, especialmente cuando no tienes muy claro que hacer. Hay veces que, sencillamente, creo que contar una historia mucho más sencilla, mucho más básica, y con menor interés en deconstruir aquello de lo que estás hablando resulta más novedoso que la enésima 'visión desde otro ángulo' del tema.

Pero qué sabré yo, que casi se me está olvidando escribir. Sea como sea, espero que la entrada os haya gustado.

¡Nos leemos!

lunes, 24 de julio de 2023

Seguir

Con D de Dados no ha muerto, al menos no por ahora. 

Pero sigue estando en hibernación, aunque estemos a 40º. Este es el típico mensaje que se queda ahí y luego el blog nunca se vuelve a actualizar, pero es mi idea y mi voluntad que no sea así. Pero hay que seguir en otras cosas que me han derrotado totalmente el ánimo de escribir.

Lo peor es que siento que sí que tengo cosas que decir, pero cada vez me cuesta más ponerme a ellas.

En fin, volveré. A ver si saco al menos 12 entradas este año.

Nos leemos.