miércoles, 26 de junio de 2013

Laerta: Un vistazo al mundo I (Naciones de los Olk y de los Norteños)

Bueno, dicho lo de ayer (y he hecho algunos cambios en anteriores post, he añadido una nueva etnia a Gentes de Laerta: los Valav) vamos a hacer un repaso al mundo que rodea Laerta. Porque Laerta no está sola, es un pequeño país rodeado por otros mucho más grandes, unos países que por una razón o por otro nunca han visto la necesidad (o la posibilidad) de tomar esta pequeña república mercantil.

Laerta: Un punto estratégico

¿Que ha permitido a Laerta sobrevivir durante tanto tiempo? Básicamente, el comercio. Laerta está en un punto estratégico: cuenta con una de las mejores salidas al mar de todo el mundo conocido, ya que conecta bien con los pequeños (pero muy activos) reinos norteños, con los grandes países de los olk y, además, es la salida principal de los reinos enanos del oeste. Además, Laerta es muy defendible, contando con sólo una entrada por tierra (aparte del montañoso camino del oeste). Por todas esas razones este minúsculo reino ha conseguido hacerse un hueco entre las grandes naciones del mundo conocido. No será el reino más poderoso, ni el más rico, pero está ciertamente bien situado y a todos gusta tener buenas relaciones con Laerta. Además, tras la invasión de las Gentes del Caballo Gris Laerta ha salido indemne, por lo que su importancia se ha hecho aún mayor. 

El ejército de Laerta: Primer y último bastión de defensa

Mercenario olk
Aunque Laerta nunca ha sido una nación muy poderosa, ciertamente se ha visto en la necesidad de mantener un ejército sólido. Los ataques de los orcos del sur, las depredaciones de los reinos de los hombres del este y los horribles monstruos del pantano han obligado a los laertanos ha ser gente acostumbrada a tomar las armas en caso de necesidad. Mientras la ciudad era relativamente pequeña, el ejército estaba formado totalmente por laertanos. Todos los laertanos de ambos sexos tenían la obligación de entrenar en las milicias al menos dos o tres veces al año, pero sólo los mejores eran reclutados para luchar. Con el paso del tiempo esta tradición marcial se perdió entre la mayoría de la población, aunque la que vive en las zonas más agrestes y la nobleza la han seguido manteniendo, aunque cada una a su manera, ciertamente. Encontramos ordenes de caballería entre la nobleza laertense, pero no son demasiado numerosas y suelen aposentarse todas en las fronteras. Conforme el auge del comercio se hizo mayor los laertanos fueron dejando el grueso de sus tropas en manos de soldados mercenarios, ya fueran laertanos o extranjeros. Aún así sigue habiendo un buen número de soldados laertanos y en última instancia todos los mandos militares son naturales del país, incluso los de las compañías de mercenarios. Según el Consistorio esta medida favorecería la lealtad de las tropas, cosa que por ahora ha sido cierta. 

El armamento del típico soldado laertano es provisto por el propio Consistorio y suele ser un gran escudo, una lanza de longitud media y una armadura de cota de mallas. No existe el uniforme como tal pero todas las ropas de los soldados laertanos son de color azul, lo cual es un signo distintivo que los laertanos 'de bien' suelen usar para diferenciarse de los mercenarios. En cuanto a armas a distancia, no hay un uso común de las mismas ya que depende mucho de en cual de las dos fronteras estemos hablando. En la frontera sur, que conecta con las tribus de salvajes orcos, suelen ser mucho más comunes los arcos: los orcos no usan demasiada armadura (si acaso usan) y a la larga es más útil un arco que una ballesta. En la frontera este, donde antiguamente los hombres del este solían atacar por una razón u otra, una buena ballesta era enormemente efectiva, sobre todo contra la pesada caballería de los olk. Tras la llegada de la Gente del Caballo Gris esto ha ido cambiando ya que contra su móvil caballería acaba siendo más útil un arco que otra cosa. Los ejércitos laertanos no suelen confiar mucho en la caballería (que aunque es existente, no abunda) debido a que su gran campo de batalla es un montón de riscos y montañas donde esta se demuestra inútil. El ejército laertano es semi-profesional: los laertanos que luchan en él ganan una pequeña soldada, pero si consiguen tener varios años de servicios pueden ganar más tierras con las que agrandar sus campos. Esto hace que la mayoría de militares sean campesinos, mientras que los habitantes de las ciudades confían más en que su dinero pague a mercenarios que les garanticen la protección.

Hablando de mercenarios, estos, como en todo el mundo, están divididos en compañías. Una compañía puede ser un pequeño grupo de guerreros especializados o un ejército completo a menor escala: cada compañía es un mundo. Las compañías propiamente laertanas suelen ser bastante similares que el ejército del país, mientras que las extranjeras son muy diferentes. Valientes guerreros norteños, caballería pesada olk y arqueros a caballo de Arpadia, pasando por ballesteros piastovitas o escaramuzadores rom, hay cientos de hombres dispuestos a dejarse matar por unas monedas en las principales ciudades de Laerta. Aún así, y como ya se ha dicho antes, estas compañías siempre acaban bajo el mando de un alto cargo militar laertano, generalmente un noble, algo visto como un mal menor por estos mercenarios que bien saben lo excelente de las pagas de los laertanos. Aún así, Laerta es una nación relativamente pacífica y no suele necesitar el uso de estos mercenarios, aunque muchos mercaderes los usan como guardia para sus fincas o sus envíos.

Existen magos de la Academia luchando en las filas del ejército, aunque nunca son mercenarios. Estos son los llamados 'Magos de Batalla' y forman parte de un acuerdo entre la Academia y el Consistorio. Una pequeña sección de estos magos son los conocidos como 'Hermanos Sanadores', y forman parte de los pocos magos clérigos que son mandados a la batalla. Se dedican básicamente a tratar a los heridos después de las batallas y tienen muy buena fama. El resto de magos, que son la mayoría, son destinados a otras actividades más acordes con sus poderes de destrucción. La mayoría de Magos de Batalla sabe defenderse tanto con una espada cómo con sus artes arcanas y siempre tienen altos cargos dentro del ejército, ya que también están entrenados en estrategia. Los magos mercenarios son muy mal vistos en Laerta debido al monopolio que la Academia ejerce sobre el país, pero existen.

Más allá de Laerta: Reinos y países

Pese a todo lo explicado, y por mucho que a los laertanos les moleste, ellos sólo son una pequeña nación en un mundo mucho más grande. Vamos a hacer un repaso rápido de algunos reinos importantes, ya sean lejanos o cercanos:
Olklantch y sus sucesores

Ademar III, el Rey Carmesí de Karldeia.
Antes incluso del nacimiento de Laerta, en el este un antiguo  caudillo olk llamado Ciarl comenzó a acumular más y más poder. Bendecido por el dios de su pueblo, según se decía, este hombre pronto fue llamado rey. Muchos caudillos olk le juraron fidelidad y así nació Olklantch, que se podría traducir como 'el reino de la raza' o 'el reino del pueblo'. Con el paso del tiempo Olklantch se extendió con gran rapidez y sólo algunas zonas más alejadas se resistieron al poder el llamado 'Gran Rey' y sus sucesores. Pero este reino que con tantísima rapidez creció no aguantó bien el paso del tiempo. El nieto de Ciarl, Jan, murió dejando su reino a tres hijos de muy poca edad. La discusión por la regencia acabó con una fragmentación del reino, aunque siguió existiendo un sólo Gran Rey, pese a que su poder decreció enormemente. Debido a la desaparición del poder central, multitud de pequeños reinos fueron naciendo y creciendo, llamándose a sí mismos herederos de este gran reino o, al contrario, posicionándose totalmente en su contra. Con el paso de los siglos Olklantch ha seguido existiendo como concepto, pero realmente es una nación grande y poderosa -aunque mucho menos de lo que antaño llegó a ser-. Otros reinos importantes de los olk son Sachsen, Prebben y Brallen. Hoy por hoy esta zona está incluso más dispersa que antaño, ya que con la llegada de la Gente del Caballo Gris muchos de estos reinos han desaparecido, se han anexionado o han sido absorbidos. El reino más cercano a Laerta fue aquel que estuvo destinado a derrotar a la Gente del Caballo Gris, Karldeia. Hasta hace unos años Karldeia no era más que un pequeño reino como otro más, pero con la llegada de la Gente del Caballo Gris el rey de Karldeia, Ademar III, consiguió movilizar un pequeño ejército para hacerles frente. Esta tropa estaba destinada a ser derrotada, pero contra todo pronóstico resistió a la primera batalla. Y no sólo eso, si no que, sin saberlo, los karldeios mataron al líder de la Gente del Caballo Gris. Esto hizo que sus hordas comenzaran a caer en una confusión que pronto llevaría a su separación, pero por el momento la Gente del Caballo Gris seguía luchando, aunque mucho peor. El grito de '¡Karldeia Resiste!' se convirtió en todo un emblema que muchos olk proferían cuando luchaban contra las hordas de bárbaros jinetes. Poco a poco se consiguió vencer a estos, que comenzaron a retroceder o rendirse. Ademar III comenzó a ser conocido como el Rey Carmesí debido a su heráldica, roja como la sangre. Además consiguió hacer crecer sus tierras mucho más que ningún rey había conseguido antes, y algunos comienzan a compararlo con el antiguo Ciarl I. Hoy por hoy los olk siguen bastante divididos: algunos rehacen sus reinos, otros hacen extrañas alianzas con las gentes del Caballo Gris... y otros muchos ven a Ademar III como un nuevo y legítimo Gran Rey.

El Norte: Una tierra sin rey


Más allá del mar, en el norte, existe una tierra llamada Narlskagga. En esta tierra llena de islas, penínsulas y montañas hay cientos de hombres que se llaman a sí mismo rey. Algunos tienen poder sobre menos de cincuenta personas, y otros tienen a miles de guerreros bajo su mando. Pero ninguno de ellos ha llegado nunca a llamarse Rey del Narlskagga, un título legendario que según los norteños queda en manos de el elegido de Narlind, la Gran Serpiente de Hielo que vive bajo el mundo y mantiene el frío bajo el suelo. Hasta que ese rey legendario llegue las cientos de tribus y reinos de norteños siguen luchando entre sí, comerciando con los sureños y rapiñando en casos de necesidad. Los sureños no conocen, por norma, demasiados reinos del norte. Es una razón de simple comodidad: la mayoría de reinos desaparecen a la muerte del rey y son repartidos entre sus hijos, que luchan entre ellos hasta que uno se pueda alzar con el título. Este estado de perpetua guerra no crea demasiada estabilidad, algo que favorece a los sureños debido a que la poca estabilidad les permite manipular con facilidad los mercados de estos valientes pero algo primitivos guerreros. Desde hace unos años muchos comerciantes norteños dicen provenir del reino de Kondum, aunque pocos saben realmente cual es ese reino, quien es su rey o porque ahora les interesa tanto el comercio. 

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