sábado, 20 de abril de 2019

El Descanso del Reino y Hoja de PJ traducida de ACKS

Buenas gente, espero que la Semana Santa os esté yendo bien, al menos todo lo bien que pueda ir para cada cual con sus circunstancias. Esta es una entrada cortita, porque la verdad es que no estoy teniendo nada de tiempo para hacer una decente y quiero cumplir mi cuota de entrada semanal. Escribo simplemente para decir que voy a dejar de dar la brasa con el Reino durante un tiempo, debido a que noto que me empiezo a quemar y quiero dejarlo descansar... Supongo que en el momento que alguien siquiera me sugiera que quizás podría jugar a Beyond the Wall me volveré a lanzar como un demente, pero toca dejarlo descansar un poco. Y es que las buenas cosas tienen que hacerse con calma, ¿o no?

¡Pero no quiero que la entrada se quede sólo en eso! Antaño hacía bastante eso de hacer una entrada dando excusas y ahora que lo veo me da algo de vergüenza. Por eso voy a traeros una cosita de regalo. Es una traducción de la hoja de PJ de ACKS presentada para el 'Heroic Companion', aunque adaptada a la versión original de ACKS. Esto se debe a que me gustaba mucho el diseño de esa hoja, pero antes de lanzarme con la versión heroica prefería la versión normal, que me parece más útil (es decir, que creo que puedo darle algo más de uso, aunque quien sabe). Esto hace que haya ciertas modificaciones además de que añado una quinta página, la de los esbirros que tan útil me parece en las hojas básicas de ACKS y que no me explico por que no la diseñaron para el Heroic Companion. En fin, sea como sea aquí tenéis la hoja y como siempre también la tenéis en Descargas. Espero que os guste.
Pequeño avance de cómo queda la hoja. La podéis encontrar en PDF aquí.
Y con esto acabamos la entrada de hoy. Felices Pascuas y, como siempre...

¡Nos leemos!

jueves, 11 de abril de 2019

Los Dragones de el Reino

En la anterior entrada hablamos de las 'fuerzas' de el Reino, hoy vamos a centrarnos en uno de los monstruos más icónicos y representativos de la fantasía, los dragones y cual es su presencia en el Reino.


Aquí hay dragones. Esta famosa frase ha sido utilizada por cartógrafos y exploradores de el Reino desde los tiempos antiguos para determinar lugares peligrosos, ajenos al gobierno de los hombres. Una zona con dragones es, por definición, territorio salvaje y peligroso, hostil a la civilización. Y es que los dragones no suelen ser buenos compartiendo sus territorios.

Los dragones son seres de poder y tamaño inmenso. Aunque casi nadie haya visto a un dragón la mayoría de la gente sabe más o menos como son: enormes reptiles de cuatro patas, alas y cabezas cornudas, todos ellos completamente recubiertos de escamas. Muchos son los señores y ciudades que blanden dragones en sus escudos pues estos seres inspiran respeto y admiración entre los humanos, y no es para menos. Los dragones son poderosos señores de sus tierras, pero también misteriosos y extraños. Son inteligentes de una forma apenas comprensible para los seres humanos y su sabiduría es tan legendaria como sus mentiras o acertijos. El comportamiento de los dragones parece complejo e incognoscible para los hombres, ¿pero cómo va a entender un breve humano la mente de un ser que puede llegar a tener miles de años?

Cada dragón es una entidad en sí misma. Los dragones no reconocen a otros líderes ni reyes, como tampoco tienen familias. Aunque no se sabe muy bien el proceso se sabe que los dragones sólo ponen huevos de uno en uno y una vez el dragón sale del cascaron ya es totalmente independiente (si bien joven y algo inútil en comparación con sus impresionantes familiares). Los dragones jamás conocen a sus padres ni tienen hermanos, son criaturas solitarias que no buscan la compañía de los demás. Cada dragón es su propio rey, su propio señor, algo que influye mucho en su pensamiento. Algunos dragones se comportan como tiranos en aquellas que consideran 'sus' tierras, sometiendo a los que viven en ellas a sus caprichos o a su ira por las razones más injustificadas. Otros, en cambio, ignoran totalmente a las criaturas que viven cerca de ellos hasta que tienen alguna razón para contactar con ellas (bien sea para expulsarlas o para tratar de alguna manera). Cada dragón es un mundo y las generalizaciones no suelen ser correctas, pero a decir verdad los dragones no suelen ser criaturas de fácil trato y allá donde hay dragones nunca suelen medrar reinos, ciudades o ni siquiera aldeas: a nadie le gusta vivir cerca de un poderoso monstruo tan volátil y de temperamento tan extraño.

Las leyendas cuentan que, en el principio de los tiempos, los dragones vigilaban la creación y eran siervos de la Luz. Eran seres bellos, buenos y sus escamas eran como un arcoiris. Los dragones acababan con las amenazas de la Oscuridad, que por aquellos tiempo eran muchas y muy peligrosas, protegiendo así a la creación hasta que despertaran sus legítimos herederos. Con el paso del tiempo aparecieron los hombres, que vieron a los dragones como sus mayores protectores y aliados, forjándose largas y duraderas amistades. Pero los hombres eran mucho más susceptibles a los susurros de la Oscuridad y algunos cayeron tentados por las fuerzas caóticas. Esto dividió a los dragones, ¿habrían de acabar con sus antiguos aliados, ahora malvados, o deberían honrar sus pactos de amistad? Este dilema, que nos puede parecer banal, fue mortal para los dragones. En sus dudas y miedos no pocos dragones acabaron por rendirse a la Oscuridad, bien por amistad a sus antiguos aliados, bien por miedo, rencor o simplemente por ambición. Esto desató una terrible guerra entre dragones que diezmó a su pueblo. Los más poderosos supervivientes de entre los dragones de ambos bandos se reunieron en un largo debate del que surgió una respuesta: los dragones dejarían de servir a la Oscuridad, pero también a la Luz. Rehuirían a los hombres y a sus hermanos de especie para vivir vidas tranquilas y alejadas de problemas, pues sólo así podrían los dragones sobrevivir. Entonces partieron hacia las cuatro direcciones, alejándose de hombres y dragones por igual.

Sea verdad esta leyenda o sea solo un cuento lo que es cierto es que los dragones moran en los lugares inhóspitos o simplemente muy alejados. Allá donde no ha habido reinos de los hombres, o donde estos han desaparecido, se pueden encontrar dragones. Cuando los hombres han ido expandiendo sus fronteras muchas veces se han topado con dragones. Algunos de estos rehuían a los hombres y otros los ahuyentaban, pero la relación casi nunca era pacífica o cordial. La mayoría de los dragones, en su soledad, tienden a exagerar sus rasgos más egoístas: algunos son tremendamente arrogantes y les encanta recibir halagos de 'criaturas inferiores'. Otros son muy irascibles y ven como un insulto casi cualquier cosa. Algunos dragones son absurdamente avariciosos y quieren acumular riquezas por el simple hecho de que pueden, algo que ha creado leyendas sobre la legendaria fortuna de las guaridas de los dragones (cuando esto sólo es cierto en algunos casos). Sea como sea los dragones son criaturas de trato difícil y volubles, pero escasas y que moran en las más extraños y alejados lugares. Algunos valientes sabios se atreven a viajar para hablar con un dragón para beneficiarse de sus conocimientos pero esto es un juego muy peligroso: al dragón puede hacerle gracia esto, aunque también puede ofenderle o incluso incentivar su mortal paranoia.

Con el auge del Reino y la 'solidificación' de las fronteras muchos dragones acabaron por abandonar las tierras que entrarían dentro del Reino en sí. La mayoría aseguraban cumplir con antiguos pactos y se negaban a atacar a los hombres, huyendo y migrando a lugares lejanos. Otros, en cambio, tuvieron que ser convencidos, sobornados o incluso ahuyentados, aunque algunos dragones atacaron a los hombres y causaron horribles masacres antes de poder ser detenidos. Sea como sea llegó un momento en el que se podía asegurar que no había dragones en el Reino y eso era algo bueno. Con la enfermedad del Rey las fronteras se están debilitando de forma paulatina y algunos temen la vuelta de los antiguos dragones... O quizás de jóvenes e impetuosos dragones ansiosos de hacerse con unas tierras para sí mismos. Por ahora todo entra dentro del terreno de las conjeturas, pero algunos aseguran haber visto sombras entre las nubes...

Y con esto acabaría la entrada de hoy. Espero que os haya gustado.

¡Nos leemos!

miércoles, 3 de abril de 2019

Las Fuerzas en el Reino

Primero de todo, ayer acabó el mecenazgo de 'El Ojo Oscuro' y ha sido un exitazo. Felicidades a los chicos de Epicismo, ¡ahora a ultimar detalles y nos vemos en Aventuria!

Vamos acercándonos al final de las entradas de introducción al Reino. Creo que haré esta que estáis leyendo y una o dos más para finalmente dejar 'cerrada' la base de el Reino. Más allá todo dejará de ser 'abierto' para ser bastante más local. Eso si no me da por otra cosa, ¡eh! En fin, hoy vamos a hablar de algo que ya ha ido saliendo poco a poco durante todo este tiempo pero que al fin se concreta: las Fuerzas.

Según escribía no paraba de pensar en esta imagen y
me ha resultado físicamente imposible no ponerla. 
Las Fuerzas es el término con el que los estudiosos denominan a los entes sobrenaturales que dominan el Reino y más allá. Uno podría llamarlos 'dioses' pero es un calificativo que se queda corto ya que hay fuerzas más allá de los dioses: algunas menos poderosas y otras simplemente diferentes. Estas Fuerzas no son neutrales hacia las criaturas racionales si no que están alineadas y en una (parece) eterna lucha. 

Los estudiosos y teólogos debaten mucho sobre este tema pero se ha llegado a un consenso general: Existe una importante batalla entre dos Fuerzas antagónicas que se disputan la realidad. Por un lado está la Luz (también conocida como la Ley o el Bien, además de con muchos nombres) que es la fuerza proclive a permitir la vida. Los artífices de esta fuerza son conocidos por crear vida y dejarla seguir su propio camino, aunque a veces eso implique problemas (a la larga). Por otro lado se encuentra la Oscuridad (denominada con los ominosos títulos del Caos o incluso el Mal). Las fuerzas de la Oscuridad ven la creación como un anatema que debe corromperse y dominarse, incluso autodestruyéndose por el camino.

De una forma resumida y sencilla, los habitantes de el Reino ven el mundo como una lucha constante entre la Luz y la Oscuridad: una Ley creadora y un Caos destructor. Se dice que en los orígenes de todo, cuando se creó la realidad, los primeros retazos de Oscuridad vieron con odio esto. No se sabe exactamente que es la Oscuridad. Algunos dicen que es aquello que había antes de que la Luz surgiera, otros que es una fuerza ajena al comprensión del mundo. Otros incluso aseguran que la Oscuridad no existía en un principio y que fue el odio y las disputas entre los primeros creadores lo que llevó a su existencia. Sea lo que sea desde que la realidad tiene forma ha existido una Fuerza dedicada a preservarla y otra a corromperla.

Los principales actores de las Fuerzas del Bien son los conocidos como dioses. Los dioses son fuerzas abiertamente provechosas para las criaturas inteligentes. Esto no quiere decir que los dioses siempre sean benignos: son seres emocionales y es posible apenarlos e incluso enfurecerlos, pero resulta algo complicado. Se dice que los dioses fueron los artífices del mundo y de la vida, aunque esa es una materia más propia de las leyendas y los mitos que del día a día de cualquier vasallo de el Reino. Los dioses dotaron a los seres racionales de la libertad total para realizar sus actos, puesto que sólo así podrían vivir una vida en la que sus decisiones realmente tuvieran significado. Después de dejar las bases de la creación abandonaron el mundo, sabiendo que su presencia directa perturbaría la libertad de sus nuevos hijos. Ahora bien, no por ello se olvidaron la realidad ni abandonaron a sus creaciones a su suerte: sabiendo de la insidiosa amenaza de la Oscuridad los dioses permitieron que los mortales accedieran a su poder si libremente así se presentaban. Este 'pacto' es la base en la que trabajan los clérigos, personas que han decidido acceder al milagroso poder de los dioses a cambio del servicio a su causa. En el Reino se adoran a nueve dioses (conocidos como los Nueve de la Luz, la Estrella de la Ley o simplemente los dioses), que en mayor o menor medida son también adorados en los lugares más alejados o extraños. Existen seres de menor poder que los dioses que son activos en las fuerzas de la Luz. Los ángeles, sirvientes directos de los dioses, son los más famosos de estos, aunque también existen dioses menores, semidioses e incluso mortales que han alcanzado la santidad y que son capaces de ejercer cierta influencia en el mundo. De hecho incluso algunos mortales especialmente puros consiguen la bendición de la Luz cuando viven. El más famoso de todos ellos es, sin duda, el Rey, bendito con una larga vida para administrar con sabiduría el primer y único reino verdaderamente justo. 

De forma contraria las fuerzas de la Oscuridad está formada por los conocidos como demonios, aunque también se les llama Enemigos (en mayúscula) o 'caídos'. Algunos aseguran que muchos de estos seres están creados de la propia Oscuridad, pero también hay muchos que antaño fueron dioses (u otros seres) que por amargura, odio u orgullo juraron destruir y corromper todo lo que habían hecho sus hermanos. A decir verdad no existe un 'panteón eterno' de la Oscuridad igual que existe uno de la Luz: sus innominadas fuerzas no paran de devorarse y destruirse así mismas por la total incapacidad de cooperar sin odiarse. Los 'ejércitos demoníacos', como a veces los llaman los clérigos de la Luz, van variado con el tiempo aunque a veces con tanta distancia que los humanos llegan a verlos como una constante. Las fuerzas de la Oscuridad buscan corromper y mancillar aquello creado por las fuerzas de la Luz pues saben que este sería el verdadero fracaso de sus enemigos. Para ello los demonios más poderosos se valen de infinidad de sirvientes que prometen a los mortales todo tipo de beneficios si los siguen, un camino malvado que lleva a la perdición pero que no pocos están dispuestos a seguir ya sea por orgullo, ambición, desesperación o miedo. Las fuerzas de la Oscuridad están formadas por plétoras de demonios de distintos tipos y grados. Aquellos con las agallas (o la locura) para estudiar a las fuerzas malvadas han visto que hay ciertos 'grados' dentro de este aparente caos informe, aunque no es un tema del que los Enemigos suelan hablar a sus esclavos.

Las Fuerzas de la Luz y la Oscuridad no suelen luchar directamente, al menos no en el Reino. Algunos creen que esto se debe a que los dioses quieren dejar que sean los mortales, en su libertad, los que hagan frente a la Oscuridad (reafirmando así que los mortales, como obra suya, son buenos) mientras que los demonios quieren demostrar que los mortales pueden ser fácilmente seducidos y conducidos al mal camino para acabar con ellos mismos (reafirmando que la maldad anida en sus corazones y son obras fallidas). Sea por lo que sea las Fuerzas mayores jamás interceden de forma directa en el mundo. Son los mortales, con sus decisiones, los que suelen 'colisionar' de esta manera. Por otro lado las 'fuerzas menores' son bastante más proclives a aparecer en el mundo. Las de la Luz sólo lo hacen por la petición de mortales, y no en todos los casos. Las de la Oscuridad, en cambio, son proclives a 'colarse' en la realidad para causar caos y confusión. La muestra más patente (y recordada) en el Reino de la intervención de las fuerzas fue la famosa batalla de Umbria. Esta fue la primera gran batalla en la que el que el Rey y sus mesnadas lucharon contra las fuerzas oscuras. En mitad de la batalla un enorme dragón oscuro apareció, amenazando directamente la vida del Rey, pero se dice que antes de que eso ocurriera el ángel Ranozael abatió al dragón con su lanza hecha con rayos del sol. Aún hoy quedan restos que atestiguan tan maravilloso hecho: la Columna de Luz puede verse en los días sagrados en la Catedral de Úmbria que se hizo alrededor de la misma y es un elemento esencial para la creación de los Fragmentos de Luz (de los que ya hablaremos otro día). 

La batalla entre la Luz y la Oscuridad es ampliamente desigual. Mientras que las fuerzas de la Luz creen en la libertad de los mortales, por lo que jamás les fuerzan a sus servicio, las fuerzas de la Oscuridad no dudan en mentir, engañar, esclavizar o torturar para conseguir siervos y esclavos. Sin lugar a duda los más famosos agentes de la Oscuridad en el Reino fueron los orcos. Los orcos han servido como 'fuerza de choque' de el Caos durante siglos y aunque son prototípicos como 'seres malvados' (pese a que haya discusiones) es innegable que los humanos que han colaborado voluntariamente con las fuerzas oscuras también son algo relativamente común. En los tiempos antiguos, antes de la llegada de el Rey, existían oscuros 'reinos malvados' dominados por brujos o sangrientos tiranos. A día de hoy estos existen en los cuentos y las leyendas pero en el pasado fueron reales. Y se teme que con la enfermedad de el Rey estos puedan volver a surgir.

Es importante resaltar que no todos los seres 'sobrenaturales' se encuentran inmersos en este conflicto de dimensiones cósmicas. En muchos casos los seres de cierto poder son relativamente conscientes de ello y prefieren ignorarlo o incluso evitarlo activamente. El caso de las hadas es el más claro en este caso: los seres feéricos decidieron no participar en el conflicto entre la Luz y la Oscuridad, quedándose ajenos al mismo. Por eso algunos estudiosos llaman a las hadas 'el pueblo de la penumbra', puesto que no pertenecen ni a la luz ni a la oscuridad. Otros seres famosos por su neutralidad son los temibles dragones. Se cuenta que en el pasado los dragones habían sido siervos de la Luz pero que muchos cayeron bajo el influjo de la Oscuridad y comenzaron a luchar entre ellos. Después de una enorme batalla fratricida la mayoría de los dragones decidieron que su pueblo no seguirían a ninguno de los dos bandos. Aún así este pacto se ha roto a veces: algunos dragones ven con deseo las promesas de la Oscuridad y se han acabado vendiendo a esta fuerza mientras que unos pocos dragones anhelan los tiempos en los que eran paladines de la Luz. 

Al final del día las Fuerzas y sus batallas es un tema que resulta relativamente lejano para las buenas gentes del Reino. La mayoría van a la iglesia, son agradables con sus vecinos y se preocupan de sus familias. Después de más de tres siglos de paz muchos ven las amenazas de la Oscuridad como algo del pasado, algo lejano e irrepetible. Las amenazas de orcos, brujos y demonios resultan casi inconcebibles, sobretodo para aquellos que viven en lejos de las fronteras. Pero con la enfermedad de el Rey esto es bien posible que cambia, para gran perturbación de la gente sencilla y buena. 

Y con esto creo que estaría acabada la entrada de hoy. Estos son los típicos temas que apenas surgen en las partidas pero que a mi me gustan tener claros a la hora de dirigir, principalmente porque creo que pueden dar muchas ideas si se 'interiorizan' en las partidas. Y después de los últimos párrafos me han entrado ganas de hacer una entrada sobre dragones... Um, creo que ya tengo tema para la de la semana que viene. Sea como sea espero que os haya gustado.

¡Nos leemos!

domingo, 31 de marzo de 2019

La Magia en el Reino

Bueno, pues otra semana más, otra entrada del Reino que toca hacer. En esta hablaremos de la magia en el Reino. No es una entrada muy larga pero esta semana he estado lejos del blog a todas horas y no he podido hacer nada. En fin, empezamos.

En el Reino existe la magia y, de hecho, es una fuerza relativamente común. Esto no quiere decir que todos los habitantes de el Reino sepan del uso de la magia, no mucho menos, pero no es extraño ver a gente que sí la usa. Raro es el pueblo que no cuenta con una bruja o saludador capaz de realizar los encantamientos más básicos y la mayoría de hijos de la nobleza con un don para la magia suelen acabar yendo a aprender con alguno de los maestros arcanos de las partes más importantes de el Reino.

Pero yendo a la base, ¿qué es la magia? La magia es una fuerza que se mantiene ampliamente incomprensible para el común de los mortales, para los que simplemente es 'magia' y punto. Algo que rompe las leyes naturales y permite realizar cosas de otra manera casi imposibles. Y, aún así, la magia no es 'algo distinto' si no que es la propia esencia del mundo, como bien saben los expertos.

Los expertos creen que la magia es el poder mismo de la creación. Cuando los Dioses de la Ley dieron forma a la realidad y al mundo utilizaron 'algo' para crear. Ese 'algo' era la propia fibra de la que surgiría la realidad en estado puro (conocida por los sabios como el éter). Una vez el mundo ya tuvo forma el éter había sido consumido en la creación pero restó algo, como un pequeño reflejo del mismo. Los sabios lo conocen como el arcano o la esencia. Esa 'esencia' se ha mantenido de forma soterrada pero vibrante en cada una de las cosas. Aquellos que aprenden a dominar los caminos de la magia son capaces de manipularla y usarla para sus propios fines ya que la 'esencia', al ser un elemento natural, no tiene control ni dueño. Igual que los hombres pueden usar el fuego para calentarse o para provocar incendios la magia puede usarse para los más elevados fines o para los más abyectos proyectos.

Una constante que han podido cotejar los más sabios arcanistas es que la magia del mundo se está degradando: al estar cada vez más lejanos desde el día de su creación la magia, el 'reflejo' del éter primigenio va muriendo poco a poco. Esto no quiere decir que apenas haya magia en el Reino, ni mucho menos, pero los magos más poderosos se dan cuenta de que por mucho que se esfuercen no pueden llegar a dominar los fantásticos poderes que las crónicas atribuyen a los magos del pasado.

La esencia es especialmente fuerte en el Mundo Feérico, el reflejo de nuestra realidad, lo cual ha llevado a los sabios a especular de diversas formas sobre el mismo. Algunos creen que el mundo de las hadas fue la creación primigenia de los dioses y por eso su esencia es más pura. Otros creen que, de forma contraria, las hadas decidieron aislarse del mundo cuando notaron sobre la degradación de la esencia mágica del mundo mortal, creando un reino de pura magia pero aislado de las leyes naturales. La verdad es que las hadas, cuando son cuestionadas sobre este tema, no suelen responder: muchos creen que guardan celosamente sus secretos pero lo más posible es que ni siquiera ellas lo sepan.

Aquellos que estudian los caminos de la magia suelen ser conocidos de muchas maneras: brujos, saludadores, hechiceros, magos, arcanistas y muchos títulos más. Pues, cómo es de suponer, no hay 'un' camino para la magia: hay muchos y cada uno con sus propias pruebas, pero también con sus propias recompensas. Entre los humanos de el Reino los caminos de la magia suelen presentarse de dos maneras: aquellos que estudian magia de forma 'común', es decir, con brujos rurales o hechiceros de baja estofa, o aquellos que estudian magia en alguna de las Órdenes de Hechicería impulsadas por el propio Rey desde hace algunos siglos.

Los magos 'comunes' o 'vulgares' (como son conocidos despectivamente por los magos más poderosos) son gente que tiene unas tradiciones fiables pero extrañas en los estudios de los caminos de la magia. La imagen más común (aunque no por ello la única) es la de la 'bruja de pueblo' (aunque más de 1/3 de estas suelan ser hombres). Estas brujas han heredado los rituales y conjuros de sus antepasados y son capaces de dominar, si bien de forma rudimentaria, la magia. La mayoría de los que estudia magia de esta manera suele mezclar sus conocimientos arcanos con tradiciones o costumbres extrañas. La mayoría de estas brujas suelen ser aceptadas en los pueblos y son conocidas por muchos nombres. En la mayoría de el Reino se está popularizando el término 'saludador' cuando una de estas brujas trabaja directamente para la comunidad. Esto no quiere decir que todas las brujas sean desprendidas almas de la caridad, ni mucho menos: hay muchas brujas egoístas que se benefician de sus poderes para coaccionar a sus vecinos, sobretodo en las regiones rurales más aisladas.

Los magos 'eruditos' o 'altivos' (como los suelen conocer los magos vulgares) son aquellos que han podido estudiar la magia con formalidad y erudición. En los tiempos antiguos era relativamente normal que los señores nobles más poderosos contaran con 'magos de corte' que fueran trasmitiendo sus conocimientos pero una de las primeras cosas que hizo el Rey al tomar el poder fue formalizar los estudios de la magia. Este creó las Órdenes de Hechicería, grupos de magos que combinaban y compartían sus estudios para beneficio de la magia y el Reino. Aunque originalmente sólo había tres órdenes se han ido creando bastantes más con el paso del tiempo. Las Órdenes más grandes (como la Orden de los Hierofantes, al servicio directo de la Iglesia de la Luz) cuentan con cientos de miembros mientras que hay órdenes pequeñas o de carácter local que pueden tener apenas un puñado de miembros. Estos magos se esfuerzan por estudiar la magia como una materia seria y formalizada. Aunque en muchos casos sus teorías pueden no ser correctas (por decir algo) tienen una comprensión más clara de la magia que los magos comunes y pueden usar mayores poderes. Pese a todo el número de magos eruditos en el Reino es bastante pequeño: se cree que sólo uno de cada cinco magos acaban pudiendo estudiar en alguna de las Órdenes. Los magos de las Órdenes suelen tener códigos de comportamiento muy estrictos y regulados debido a que desde su inicio en la orden se les hace conscientes del enorme poder que van a dominar.

No podemos olvidar a aquellos que buscan usar la magia para su propio beneficio, ignorando todo lo demás. Hay tantas historias como magos malvados, obviamente, pero en su mayoría todas tienen un denominador común: gente que busca imponer su voluntad sobre la de el resto y que no les importa sacrificar lo que sea para conseguirlo. De esta caterva surgen las brujas malvadas o los demonologistas que pueblan los cantares heroicos del Reino, aunque por suerte eran muy poco comunes... Al menos hasta que el Rey enfermó.

Entre las razas no humanas el conocimiento de la magia varía bastante. Los elfos, por ejemplo, son tenidos por criaturas 'afines' a la magia por su herencia feérica pero a la hora de la verdad no son grandes magos. Aunque tienen el talento la mayoría carece del carácter y la constancia que les conmina a hacerse grandes magos. Los enanos son el caso totalmente contrario: no son conocidos por su imaginación ni su capacidad de pensar 'en abstracto', ambas totalmente necesarias para dominar las artes de la magia, pero aquellos enanos que buscan ser magos son conocidos por su tesón y su esfuerzo. Aun así los enanos que dominan las artes de la magia son realmente extraños. Los magos tanto elfos como enanos suelen guardar cierto resentimiento contra los magos humanos pues estos suelen ser los más poderosos de los tres: carentes del talento natural de los elfos y de la obstinada concentración de los enanos, los humanos tienen la capacidad de aunar todos sus esfuerzos en dedicarse a la magia y lo hacen mejor que los miembros de las otras razas.

Se sabe que los orcos tienen poderosos magos malvados que realizan ritos sangrientos y crueles aunque sus poderes nunca suelen poder compararse con la de los magos de las Órdenes y en toda la historia nunca ha habido registro de un ogro capaz de hacer magia (pero, quien sabe, quizás podrían). Las hadas son otra historia: muchos creen que son criaturas plenamente mágicas y desde luego muchas cuentan con poderes o habilidades que no son naturales pero que ellas mismas no perciben como mágicas. Esto ha llevado a muchos eruditos a investigarlas en profundidad pero intentar comprender algo en claro de un hada suele ser una labor frustrante y abocada al fracaso.

Con esto terminaríamos el breve repaso a la magia en el Reino.  Espero que os haya resultado interesante.

¡Nos leemos!

miércoles, 20 de marzo de 2019

Los Nombres Verdaderos en el Reino

Creo que, por ahora, ya puedo dar por acabadas las entradas de razas de el Reino. Esto no quiere decir que haya terminado (aun quedan cosas como los trolls, por ejemplo) pero por dar algo de variedad vamos a hablar a algo que toca a todo el mundo: los nombres verdaderos.

¿Qué es un Nombre Verdadero? Básicamente es la verdadera palabra que define a un ser. Cada ser puede tener gran cantidad de nombres, pero la versión más pura de dicha definición es su Nombre Verdadero. Básicamente podríamos decir que es el nombre de su alma. Los clérigos de la Ley aseguran que cada ser tiene un Nombre Verdadero asignado desde antes de su nacimiento y que al recibirlo llega a su formación completa. Bien pudiera ser verdad, debido a que los Nombres Verdaderos albergan un grandísimo poder. 

Conocer el Nombre Verdadero de un ser es poder tratar directamente con el alma del individuo. Al conocer el Nombre Verdadero de un ser es más fácil sugestionarlo, convencerle y manejarlo a voluntad. Aún así lo más peligroso es que un usuario de magia conozca tu Nombre Verdadero, ya que de hacerlo puede realizar las magias más potentes contra ti. Los más oscuros maleficios necesitan saber el Nombre Verdadero de su víctima, ya que atacan directamente a su (desafortunada) alma. Por esta misma razón todo el mundo en el Reino sabe que el Nombre Verdadero es una cosa seria que jamás debe revelarse salvo a las personas más queridas y cercanas. 

Cada cultura y pueblo tiene una forma de 'recibir' su Nombre Verdadero, ya que es ley de vida que todos los seres naturales nazcan desconociéndolo. En el Reino lo más normal es que el Nombre Verdadero sea otorgado por un Sacerdote de la Ley en una importante ceremonia conocida como la Ceremonia del Nombre. Esta larga ceremonia representa un paso a la madurez, cuando se deja la vida de niño y se adquiere la de adulto. Suele realizarse entre los trece y los quince años. La ceremonia consta de un largo ritual religioso que, al concluir, revela al infante su Nombre Verdadero. Este resuena con una cálida y agradable voz en la cabeza del infante. Ni el sacerdote, ni nadie de los que atienden a la ceremonia, escucharán esta voz pero desde entonces el nuevo poseedor de su nombre nunca podrá olvidarlo. Todos los infantes deben conocer su Nombre Verdadero, si no se considera que tu vida será terrible. Aquellos que jamás conocen su Nombre Verdadero son llamados 'Innominados' y se considera que son seres desgraciados y patéticos. Sólo la gente más aislada o más enloquecida jamás pasa por su Ceremonia del Nombre, una situación que se considera en extremo triste en el Reino. La gran mayoría de hombres malvados que viven bajo el dominio del Caos jamás conocen su Nombre Verdadero o, en el peor de los casos, sus superiores y señores sí los conocen pero ellos mismos no, pudiendo ser controlados casi a placer por sus malvados amos. 

Otras culturas tienen rituales diferentes a la hora de otorgar los Nombres Verdaderos. Algunas culturas bárbaras, por ejemplo, dependen de brujas y otros usuarios de magia para otorgarle su Nombre Verdadero. Aunque esto está incluso aceptado en algunas partes de el Reino, muchos consideran que es un tema peligroso ya que aquel que realiza este ritual sí que conocerá el Nombre Verdadero del sujeto, por lo cual tendrá un enorme poder sobre él. Aunque en estas culturas el tabú de usar el Nombre Verdadero de otro es tremendo (y se suele castigar de forma rápida y brutal) no deja de ser un riesgo que muchos no quieren correr. 

Las razas no humanas también tienen sus propios rituales. Entre los elfos este ritual es realizado por el Rey de su asentamiento, que otorga a su vasallo un nombre 'y la libertad para hacer con él lo que guste'. Aunque el Rey tiene también su nombre, es bastante común que los olviden debido a que realmente no les suele importar. Los elfos son extremadamente celosos de sus Nombres Verdaderos y lo más posible es que sólo los conozcan una persona, además del propio elfo: su Rey, si le juran lealtad, o la persona a la que juran amor eterno. Los enanos, en cambio, tienen un método curioso para asignar el Nombre Verdadero. Cuando un enano alcanza su madurez se le deja pasear totalmente sólo por los sagrados salones de los muertos. Allí, en una peregrinación que suele durar horas, a veces incluso días, el enano recuerda el Gran Peregrinaje y a sus antepasados. En este camino el enano va rezando por cada uno de sus hermanos fallecido mientras camina entre sus estatuas. Finalmente, cuando llegue el momento, una de estatuas le otorgará al enano su Nombre Verdadero diciéndoselo directamente con una voz atronadora que resuena como si toda la sala hablara con él (aunque sólo la puede escuchar el enano). El enano puede entonces salir a la superficie con su Nombre Verdadero, estando orgulloso de que es herencia directa de sus antepasados. No se tiene constancia de los rituales que orcos u ogros siguen para recibir sus Nombres, pero deben existir ya que estos seres cuentan con sus propios Nombres (y los guardan celosamente por miedo a que los usen contra ellos).

Las criaturas no naturales, como demonios, ángeles o hadas también tienen Nombres Verdaderos, pero no los reciben, si no que son creados con ellos. Los trasgos, por ejemplo, nacen con sus Nombres Verdaderos tallados en sus frentes mientras que los demonios simplemente los conocen. Por eso mismo estas criaturas se guardan mucho de dejarlos conocer, engañando y usando otros nombres ante otros seres. Por esta misma razón estos seres suelen ser conocidos por muchos nombres distintos. Los ángeles, en cambio, suelen usar sus Nombres Verdaderos con normalidad pero para los mortales son totalmente imposibles de recordar o incluso de dejar constancia de ellos. Incluso aunque se conociera el nombre de un ángel de forma fiable (generalmente por medios mágicos) nadie en su sano juicio usaría el Nombre de un ángel en vano, debido a que este se dará cuenta y las apariciones angélicas suelen ser impresionantes. Además los ángeles no suelen tratar directamente con los mortales, habiendo quizás una o dos apariciones angélicas cada siglo. 

En resumen, los Nombres Verdaderos son uno de los elementos más importantes de las personas. Todos los seres pensantes cuentan con uno y su uso o desconocimiento puede ser determinante para la vida de un individuo. Ten cuidado con saber a quien puedes dárselo.

Y con esto acabaría la entrada de hoy. Espero que os haya gustado.

¡Nos leemos!

martes, 12 de marzo de 2019

Los Enanos de El Reino

Hoy seguimos con El Reino y sus habitantes. Hoy nos alejamos un poco del mundo feérico para hablar de los enanos, el extraño pueblo que domina las montañas de El Reino. Esta raza es la que menos 'de cuento' me ha salido, pero por una simple razón: me molan más así. 


Los enanos son un pueblo que habita en las grandes cordilleras montañosas de El Reino e incluso más allá. El de los enanos es un pueblo orgulloso y longevo, antiguo y algunos dirían que cansado. Son famosos por su amor por el trabajo, por su sensatez y por la solidez de sus decisiones (algunos lo llamarían tozudez). Los enanos son lentos y pausados para todo lo que hacen, pero una vez toman una decisión es muy complicado que se echen para atrás. Son ejemplos de constancia y trabajo duro, aunque su actitud seria y reservada, acompañada de una poco sana honestidad, ha llevado a la opinión generalizada de que los enanos son seres aburridos y antipáticos. 

Los enanos aseguran que están divididos en grandes tribus a las que llaman casas. Cada casa traza su origen en una de las míticas tribus de los enanos que, según ellos, surgieron de las mismas entrañas del mundo siguiendo la llamada de los dioses en un viaje que ellos conocen como el Gran Peregrinaje. Las casas enanas no son construcciones políticas y no cuentan con grandes reyes o líderes: cada casa suele estar dividida en infinidad de pequeños asentamientos y quizás una o dos grandes ciudades. Pese a ello los enanos no dudarán en marchar a la guerra si tienen que auxiliar a los miembros de su casa, aunque no los hayan conocido en su vida, ya que tal es su lealtad para con su pueblo. En el Reino sólo se encuentra una casa de enanos, la conocida como Casa de Hierro, aunque ellos aseguran que más allá hay otras. Cómo contactan con ellas es algo que sigue extrañando a los eruditos de el Reino, ya que nadie sabe de enanos distintos... o quizás los han visto y no los han diferenciado, ya que los enanos físicamente son bastante similares entre sí. Esto también lleve a que muchos humanos crean que todos los enanos son familia, debido a su enorme parecido. Por esta misma razón la mayoría de enanos que viajan entre humanos simplemente llaman a sus compañeros 'primos', para evitar dar más explicaciones de las necesarias.

Los asentamientos enanos siempre se encuentran en las montañas. Aunque algunos enanos construyen a las faldas de las mismas, otros horadan las montañas y crean asombrosas fortalezas subterráneas. Los asentamientos enanos nunca suelen ser muy grandes: la media de población quizá sea unos cuantos cientos de habitantes, no llegan al millar en la mayoría de casos. Aún así de vez en cuando varios asentamientos hacen esfuerzos comunes para crear una gran ciudad a la que migran. Estos lugares, conocidos como Hogares de los enanos, suelen albergar a miles de miembros de esta raza, aunque existen muy pocos en el mundo y todos tienen cierto aire legendario. De hecho en el Reino sólo se conoce uno de estos Hogares, el Hogar de los Forjadores. Los asentamientos enanos siempre tienen trazados rectos y bien ordenados, con barrios separados por oficios. Aunque los enanos destacan por su trabajo su imaginación es más bien limitada: no les gustan las ideas nuevas ni suelen aceptarlas alegremente, prefiriendo mejorar y perfeccionar lo que ya tenían.

Los enanos son longevos, muy longevos. Un enano puede vivir hasta los ciento cincuenta años con normalidad y algunos llegan incluso a doblar esa cifra. Los enanos se van haciendo más maniáticos y cascarrabias según pasa el tiempo. Aunque los enanos tienen una prolongada mediana edad donde sus capacidades están al máximo, una vez empiezan a envejecer sus capacidades físicas se van mermando: sus cuerpos se van haciendo más rígidos, más pesados, hasta que finalmente mueren. Y es que cuando un enano muere se convierte en piedra, pasando a ser virtualmente indistinguible de una estatua. En el caso de los ancianos este es un proceso largo y lento que puede durar décadas, mientras que aquellos que sufren muertes violentas suelen sufrir esta conversión en apenas unos minutos (siempre y cuando quede un cuerpo...) Los enanos fallecidos suelen ser transportados a grandes pabellones sagrados donde se guardan para toda la eternidad. Esta es la razón por la que los enanos se niegan a tallar estatuas y hasta las ven con cierto miedo: para ellos una estatua es mucho más que eso.

Pero, antes de este proceso, a los enanos ancianos aún les queda una larga vida y suelen encargarse de dirigir el destino de sus asentamientos, así como de educar a las generaciones más jóvenes. Los enanos tienen un enorme respeto por los ancianos y suelen sorprenderse cuando ven que otros no se comportan así. Algunos conjeturan que esta es una de las razones por la que enanos y elfos no se llevan bien: Los elfos siempre parecen eternamente jóvenes, algo que extraña, confunde y hasta cierto punto molesta a los enanos. La enorme diferencia de carácter entre los dos pueblos no ayuda al entendimiento, desde luego.

Los enanos son un pueblo tranquilo y suelen preferir tratos comerciales y cordiales antes que violentos. No son pocos los enanos viajan por el mundo por diversas razones y casi siempre lo hacen en grupo. A veces van en busca de un nuevo lugar para fundar un asentamiento, otras a la caza de míticos tesoros de su pueblo. Otras veces simplemente viajan por el afán de ver mundo y perfeccionar sus habilidades, ya que los enanos se cuentan entre los mejores artesanos del mundo. Hay enanos que viajan para cumplir un juramento y otros para enriquecerse (y así poder pagar una deuda o una dote). Hay cierto grupo de enanos que hacen el largo y triste viaje de devolver los restos petrificados de un compañero a su hogar ancestral mientras que algunos pocos simplemente viajan por el hecho de poder viajar. Lo normal es que un enano haga un solo viaje en su vida, quizás dos, pero algunos se pueden pasar toda su vida viajando. Otros incluso jamás vuelven a su hogar, encontrando otro lugar donde asentarse. Pero, independientemente de sus viajes o de la temporalidad de los mismos. siempre que están de viaje los enanos aprovechan para trabajar. Los enanos tienen fama de ser mercaderes astutos pero justos, siempre sacando el mejor precio pero sin llegar a estafar. Siempre que regatean lo hacen de forma seria y honesta (algunos dirían incluso que demasiado honesta) y entre los mercaderes de el Reino se ha popularizado la expresión 'habla como un mal enano' cuando se refieren a un mercader demasiado honesto para su propio bien.

Como siempre suelen viajar con otros enanos, un grupo de esta raza suele ofrecer variados servicios de artesanía para financiar sus viajes. De esta manera suelen conseguir riquezas o, generalmente, mercancías para seguir comerciando. No es extraño que un grupo de enanos se ofrezcan a una aldea para realizar variados servicios, aunque lo más normal es que se ofrezcan a nobles y otras gentes que pueden pagar sus altos precios. Debido a que los enanos son bastante más longevos que los humanos tiene otra percepción de lo que es 'corto' y para ellos un trabajo de un año o dos resulta bastante plausible. Muchos nobles se jactan de que sus torres o fortalezas han sido diseñadas (o incluso construidas) por enanos y a veces incluso es cierto.

La unión de estas dos costumbres les ha dado a los enanos fama de ser una raza de buhoneros y artesanos errantes, aunque en verdad estos solo son una pequeña parte de la sociedad de su pueblo (aunque desde luego la más visible).

Los enanos tienen fama de saber defenderse. Al vivir en asentamientos tan ricos y aislados son un objetivo principal para bandidos, desertores, orcos, trolls y otros monstruos avariciosos. Quizás el más peligroso enemigo de los enanos sean los dragones malvados, que ven los asentamientos enanos perfectos para formar sus guaridas y acumular riquezas. Sea como sea, los enanos aprenden a defender sus tierras desde jóvenes. Sus armas y sus formas de luchar resultan algo anticuadas para los estándares humanos, pero lo compensan con su gran fuerza física, la calidad de su equipo y su arrojado valor. Los viajeros enanos no desaprovechan estos conocimientos y muchos salteadores se han llevado una desagradable sorpresa al intentar robar a un pequeño grupo de enanos.

Aunque desde luego dista de ser algo habitual, no es especialmente extraño encontrarse con un grupo de enanos, sobretodo si vives en las regiones montañosas de el Reino. Suelen ser viajeros de camino a cualquier lugar y siempre están dispuestos a negociar o trabajar por cierto precio. Suelen ser amistosos (si bien secos y distantes) con la mayoría de gentes. Aunque suelen intentar evitar problemas, no tienen miedo a llegar a las manos, algo que ha sorprendido a bandas de orcos fanfarrones que creían que podían aprovecharse de un puñado de enanos. A veces un grupo de enanos puede viajar con una caravana de comerciantes más grande. Esto suele ser un trato bien visto por ambas parte: hace el viaje más seguro para los enanos y el comerciante gana cierto renombre al viajar con los enanos. Una caravana con artesanos enanos desde luego tiene más puertas abiertas que una sin ellos. Es muy extraño ver a un enano viajando sólo, que suele ser mucho más reservado que si viaja en grupo. Un enano solitario suele ser callado, taciturno y sólo habla si necesita decir cualquier cosa. Los viajeros de el Reino han aprendido a evitar a los enanos solitarios y dejarles a sus asuntos. Hasta el momento ninguno se ha quejado.

Y hasta aquí estarían los enanos de el Reino. Espero que os hayan gustado.

¡Nos leemos!

martes, 5 de marzo de 2019

Los Ogros de El Reino

Seguimos con los monstruos de el Reino. Hoy nos toca hablar de, seguramente, uno de los monstruos  a los que más miedo les tienen los aldeanos de el Reino: los ogros.

Los ogros son unos monstruos de terrible fama que se esconden en los sitios más despoblados y desagradables de el Reino. Son un pueblo grande (midiendo entre 2'5 y 3 metros de alto normalmente, a veces incluso más) pero de formas desgarbadas, si bien coherentes. No son monstruos mutados, como los orcos, aunque parecen bastante más 'poco armónicos' que los humanos o los elfos: sus brazos y piernas son largas y delgadas, pero fuertes, rematadas en enormes manos y pies. Sus cabezas son muy grandes y sus rasgos faciales (nariz, boca, orejas...) destacan por su gran tamaño. Sus ojos son pequeños, pero astutos, y sus cuerpos suelen ser delgados, pero grandes y fibrosos. Destacan por enorme fuerza y sus aterradores voces, algo que casi todos los aldeanos del Reino conocen y temen.

Los bosques oscuros, los montes escarpados, las antiguas ruinas, los baldíos y otros lugares son el hogar de los ogros, que parece que pueden medrar en tan oscuros lugares. Parece que los ogros desdeñan la civilización y todo lo que ella conlleva, decidiendo llevar vidas solitarias y apartadas del mundo e incluso destruyendo, con gran saña, a todos los que se acerquen a sus dominios. Los ogros gustan de dejar bien claro donde viven marcando sus dominios con horribles mojones: cadáveres de sus víctimas a medio devorar empalados, cráneos de animales clavados de árboles y otras advertencias poco sutiles, y es que los ogros recelan de toda compañía. Los ogros son seres arrogantes y orgullosos que no gustan de, bueno, de básicamente nadie. Les gusta vivir tranquilos y solitarios, saliendo de vez en cuando a matar a alguien para robarle y poco más. A veces los ogros se presentan en aldeas cercanas a sus dominios 'pidiendo' que les hagan esto o aquello a cambio de pequeñas fortunas que han amasando con el tiempo. Algunos campesinos inteligentes han conseguido estafar a ogros para enriquecerse rápidamente pero este es un juego peligroso: si el ogro se siente engañado lo más posible es que seas su siguiente comida. Si no fueran tan extremedamente violentos serían buenos vecinos.

Los ogros son muy malos siervos. Son tan orgullosos que no atienden a la coacción o a las amenazas, pudiendo llegar a morir antes de aceptar lo que le obligan a hacer. Pero eso no los convierte en seres intratables, ni mucho menos: es tremendamente fácil conseguirlos como aliados, ya que los ogros son seres avariciosos a los que las promesas de riquezas y saqueo atraen con facilidad. Grandes señores malvados han sabido ganarse el favor de algunos ogros que usan en sus planes. De vez en cuando uno de estos señores es un ogro extrañamente astuto o sabio. Estos ogros que consiguen convencer a los de su pueblo pasan a ser conocidos como 'reyes de los ogros', aunque el título es prácticamente honorífico, ya que generalmente sólo dura lo que dicho 'rey' puede mantener a sus tropas sin matarse entre ellas (que, en cuanto acaban los conflictos, no suele ser mucho).

Un asentamiento ogro típico suele situarse en una gran cueva, en un edificio en ruinas o en chabolas de enorme tamaño hechas por ellos mismos. La cueva está repleta de riquezas que han podido saquear, de huesos de sus múltiples comidas (a veces a medio devorar) y de suciedad en general. Los ogros son excelentes pastores y suelen mantener enormes rebaños para alimentarse de ellos. También les encantan las bebidas alcohólicas, aunque generalmente se les da muy mal hacerlas y suelen 'adquirirlas' de viajeros y asentamientos cercanos. Muchos asentamientos se han salvado de ser arrasados por un ogro al darle todo el vino (o la cerveza) del lugar, aunque a largo plazo esto siempre ha acabado siendo negativo porque el apetito de los ogros siempre va a más. Los ogros son bastante malos artesanos, pero como desdeñan a siervos y esclavos suelen apañarse con lo que pueden hacer. Generalmente van armados con armas muy sencillas y las armaduras no son más que pieles curadas. Pese a todo compensan con su enorme fuerza todas las carencias que pudieran tener.

Pese a todo los ogros sí que hay cierta compañía de la que gustan tener: mujeres humanas. Los ogros son una raza totalmente masculina y de vez en cuando sienten la necesidad de reproducirse. Para eso lo hacen con mujeres humanas, con las que desfogan sus deseos más lujuriosos. Curiosamente los ogros jamás raptan a mujeres casadas ni tienen tratos con ellas, si no que sólo acuden por las doncellas y solteras. Es conocido que los ogros sienten especial predilección por las mujeres de la nobleza, aunque no se tiene muy clara la razón. La fama de secuestradores de jovencitas les viene totalmente justificada, aunque una vez las tienen raptadas los ogros son sorprendentemente cuidados con ellas. Algunas supervivientes de dichas situaciones siempre cuentan que es como ser la mascota favorita del ogro: desde luego no las tratan como personas, pero se preocupan en todo momento por su bienestar, a veces hasta límites cómicos si las implicaciones no fueran tan terribles. Algunas aventureras astutas han conseguido explotar esta debilidad de los ogros para dejarse capturar y acabar con ellos en sus propias guaridas. Ni que decir tiene que los ogros se toman muy mal cualquier intento de una de sus 'protegidas' de asesinarlos, ya que ellos creen realmente que aman a sus mujeres y que el sentimiento es mutuo.

Un ogro puede tener a una mujer raptada durante meses, incluso años, antes de querer hace nada con ella. Nadie entiende muy bien esta razón pero algunos creen que tiene que ver con las extrañas concepciones del amor que tienen estas criaturas. Cuando un ogro consigue dejar embarazada a una mujer esta tiene una gestación normal tras la que da a luz a un pequeño ogro (uno y solo uno). Todas las madres humanas mueren durante el parto, siendo el primer alimento de los recién nacidos ogros. El ogro no cría a su hijo, ni mucho menos, si no que tras haber devorado a su madre lo deja abandonado en la naturaleza. Los pequeños ogros son seres salvajes y animalescos que, si sobreviven a sus primeros años de vida, se convierten en ogros hechos y derechos que se montan un cubil y empiezan a seguir con la tradición de sus padres. Cabe decir que muchos no pasan estos años, aunque a los ogros esto no parece importarles.

Esta horrible costumbre, junto con su violencia y su carácter excesivamente territorial, hace que los ogros sean temidos por los humanos. Un ogro con ganas de conseguir esposa no tiene miedo a ir a una aldea y empezar a destruirla hasta que una doncella quiera irse con él. Cuando es un rey de los ogros el que quiere esto las consecuencias pueden ser mucho más terribles: incontables aldeas arrasadas solo por el capricho de un ser tan malvado y egoísta.

Un aventurero que se tope con un ogro fuera de sus tierras puede esperar dialogar con él e incluso comerciar: los ogros amasan importantes fortunas y roban muchos objetos fabulosos con los que están dispuestos a comerciar a cambio de cualquier cosa que les apetezca: armas, comida, alcohol o 'caprichos' con los que contentar a sus atemorizadas esposas. Comerciar con estos es bastante peligroso ya que si el ogro siente que el trato no va como le gusta o si no le vendes lo que él quiere, lo más posible es que te machaque y se lo lleve de todas maneras. Es raro que un ogro 'de viaje' sea excesivamente violento, aunque no tiene reparos en machacar a otros viajeros si se aburre o se siente amenazado. Un ogro en su territorio, en cambio, es un ser totalmente distinto: intentará expulsar de forma violenta a cualquiera que se acerque, recurriendo a gritos, trampas o a la simple fuerza bruta.

Los ogros son universalmente considerados como seres malvados, pero algunos eruditos simplemente creen que son brutales y solitarios. Quizás, postulan, un ogro podría ser llevado al buen camino con un gran esfuerzo o crianza. Otros, sobre todo aquellos cuyas hijas han sido raptadas, abogan por matar a cualquier ogro cercano para evitar estas situaciones. En las universidades y aulas catedralicias del Reino hay importantes discusiones sobre el tema, aunque debido a la relativa escasez de los ogros no es un tema candente ni de importancia... por ahora.

Y hasta aquí con los ogros de El Reino. Espero que os hayan gustado.

¡Nos leemos!