lunes, 19 de marzo de 2012

Yo contra... AD&D

Mira que hacía tiempo que no sacaba ninguna entrada de Yo contra..., pero ya va siendo hora. En esta entrada voy a poner los puntos buenos y malos (en mi opinión, claramente) sobre el AD&D, un sistema que todos conocemos, o al menos hemos oído hablar de él. Para los nuevos en el blog, Yo contra... no siempre es verme a mi rajar y criticar algo, si no exponer mis gustos e inquietudes sobre un tema. Empecemos.

AD&D: Puntos buenos
  • La calidad del manual. Los manuales de AD&D están bastante trabajados, y leyéndolo puedes ver como está explicado casi para tontos como yo. Te ponen explicaciones y reglas para situaciones que, sinceramente, en mi vida se me habían pasado por la cabeza. Y las ilustraciones suelen ser (en mi opinión) bastante buenas y sugerentes.
  • La calidad de los suplementos: Si algo no me hace abandonar esa pequeña obsesión que tengo por AD&D son los suplementos. Vale que no todos son buenos, pero hay algunos que son la caña. Personalmente a mi me encantan 'El Libro de los Enanos' y 'El manual del Buen Sacerdote', pero los históricos (como el de los Celtas) también suelen ser bastante buenos. 
  • Los kits: Personalmente a mi me encanta la idea de los Kits. Los Kits son pequeñas variaciones de una clase, algo así como subclases, que pueden elegir (de forma opcional, claramente) los jugadores para darle algo más de personalidad a su personaje. Un ejemplo (que me ha hecho mucha gracia) es uno de los kits presentado en el Libro de los Enanos, el Matador Enano, una variación del guerrero que es mucho más berserker y enloquecido. Aquí me preguntó que llego antes, si el matador AD&D o el matador de Warhammer, por que claramente uno ha hecho un homenaje al otro. 
  • Los 'Desafíos': Muchos conoceréis los famosos 'Desafíos'. Aventuras para un solo jugador y un master, cada cual para una clase (el del Guerrero, el Ladrón, el Mago y el Clérigo). Aunque no todos son buenos, los de mi clase favorita (Clérigo) si lo son, así que por eso sigo pensando en este juego.
  • La calidad de las ambientaciones: No tenemos que olvidar que las ambientaciones 'chulas' de D&D han nacido, o se han desarrollado, en esta ambientación. Desde los típicos Reinos Olvidados a la que ha originado cientos de novelas, y por la que tengo un gran cariño -mi querida Dragonlance-, desde el extraño mundo post apocaliptico de Dark Sun a la fiesta loca que era Planescape, pasando por (en mi opinión, lo mejor que he encontrado en mi vida de AD&D) Birthright, AD&D ha sido el motor de todos estos mundos, y eso significa algo.

AD&D: Puntos que no me gustan
  • 'Los Pecados de los padres...': Aunque los pecados de los padres no pasan a los hijos, AD&D quiso mantener las malas costumbres de su papi, el D&D original. Por tanto podemos ver cosas que no soporto, como la restricción de nivel por raza no humana, las diferentes tablas de experiencia para diferentes clases o la restricción de clases para razas no humanas (aunque esto último cada vez me importa menos...), cosas que en ediciones posteriores se han soluccionado, pero haciendo que las clases sean cada vez más complejas y liandolo todo un poco.
  • El sistema de magia: Por muy Vanciano que sea, NO SOPORTO este sistema de magia. Los magos amnésicos no me gustan nada, y por eso desde aquí le pregunto a alguien si ha sabido hacer otro sistema de Magia para AD&D o voy a tener que adaptarlo de otros sitio, como GPyM. 
  • Que cojea... en algunos sitios: Pese a todo, AD&D sigue siendo un sistema viejo, de hace décadas, y tiene muchas cosas sin pulir, o que han fallado bastante.
Conclusión

Como podéis ver, los puntos buenos superan ampliamente a los malos. Aún así, los malos son lo suficientemente grandes para que no me decida a llevar una partida con este juego. La verdad es que AD&D me gusta, pero sobre todo me gusta por 'Ese Aire' que tiene, es decir, ese ambiente que tiene AD&D, aquello que pensamos cuando hablamos de él. Aquello que por ahora no ha captado ningún retroclón ni sucedáneo, acercándose el que más el -por muchas otras cosas- genial Roll & Play del que tanto he hablado, aunque ahora se llame Trasgos y Mazmorras. 



Bueno, muchas gracias por aguantarme, ¡Nos leemos!

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