viernes, 10 de abril de 2020

Fantasía medieval, armas de fuego e ideas modernas.

Esta entrada originalmente se iba a llamar 'D&D y pistolas' pero no se muy bien si el título iba a ser mejor o peor así que he decidido por meterme en un terreno más explicativo. En fin, hoy toca entrada de opinión, que hace tiempo que no las hago. Vaya, creo que es la primera del año. En algún momento tenía que meter la pata.

Uno de los rasgos que siempre me han hecho gracia de D&D, y de la mayoría de la fantasía medieval (salvo aquellos que buscan recrear ambientaciones ya existentes y un par de honrosas excepciones)  es que la mayoría caen en un buscado anacronismo. Pese a que tienen medieval en el nombre no se refiere realmente a una fantasía que busque recrear algún momento de la Edad Media (recordemos que este término resulta bastante vago) si no que que busca inventar una época ficticia y romántica con espadas, armaduras y reyes. Eso no es malo, ojo, ya que han surgido algunas reinterpretaciones de estos tropos muy interesantes a lo largo de distintos juegos de rol o directamente han querido llevar esto a distintos lugares. Un ejemplo clásico es el de los propios inicios de D&D, donde los héroes, sobretodo cuando llegan a cierto nivel, están más inspirados en los héroes pulp de los libros que habrían leído los autores de jóvenes. Son tipos sin pasado que buscan llevar algo de acción y aventura a sus vidas, que conquistan las tierras salvajes de alrededor y que se hacen ricos o mueren en el proceso. Eso puede llevar a historias muy interesantes, con PJ encargados de domar una salvaje frontera y son recompensados por ello debido a que la idea esencial de D&D es cierta meritocracia (o como llamó alguien que ahora no recuerdo, nivelocracia). Siempre he creído que esto se debe a que la mayoría de juegos de rol provienen de, o son muy influenciados por, la cultura estadounidense. Cuando te das un repaso por los juegos estadounidenses o los europeos el cambio de tono es evidente. Hay excepciones, claro, y generalizar con estas cosas nunca suele ser buena idea por lo que lo dejaré aquí porque ya empiezo, como siempre, a desviarme. Que hoy veníamos a hablar de pólvora.

Recuerdo una partida de Ravenloft que dirigí hace ya un par de años. Era con 5ª edición y un jugador se hizo un paladín que quería que tuviera un rollo de cazador de brujas tipo Solomon Kane. A mi eso me parecía perfecto, salvo que llegó un momento en que le dije '¿Entonces llevas pistolas?'. Y el chico me miró, extrañado: ¿En D&D? No, llevo un par de ballestas de mano. Y yo, que tiendo a ser bastante permisivo, le dije que adelante, pero algo murió dentro de mi. Esta anécdota me sirve para abrir el tema: Uno de los rasgos más identificativos de lo que generalmente se considera 'fantasía medieval' es la siempre total ausencia de armas de pólvora. Se pueden encontrar todo tipo de avances técnicos, sociales, urbanos... Pero (casi) nunca armas de pólvora. Encontramos honrosas excepciones, claro: Warhammer, Freeport, Reinos de Hierro, Warcraft, Evernight o Tesoro y Gloria nos dicen que no hay nada reñido en que la gente juegue aventuras 'de fantasía medieval' con armas de fuego. Y si nos vamos a manuales genéricos recuerdo que en el manual del DJ de D&D 3.x se plantea la opción de meter armas de fuego y los zumbados de ACKS ya sacaron un manual totalmente dedicado a llevar armas de fuego modernas al juego. 

Tengo un dicho que imágenes como esta demuestran real.
'Si hay algo para D&D en la época de 3.x se hizo'. 

Y es que en muchos juegos de 'fantasía medieval' encontramos ambientaciones muy curiosas, que buscan recrear sociedades muy modernas pero en ningún momento se ve un arma de fuego. No es raro que los PJ vayan en carrozas decoradas como en un cuento de hadas, que vayan a los grandes bailes de la nobleza, que luchen con espadachines con finos floretes o que aborden barcos cual piratas del caribe, pero rara vez verás a alguno de estos con un arma de fuego. Lo cual es gracioso ya que las armas de fuego se llevan utilizando desde la plena Edad Media (encontrando ejemplos de uso de bombardas en tiempos tan antiguos como el siglo XIII, por ejemplo). Hablando con mucha gente me he hecho a la idea de que la mayoría creen que la inclusión de armas de pólvora marca con un antes y un después y que 'rompe' un poco la fantasía. Fantasía de caballeros por un lado, fantasía de mosqueteros por otro. Se tocan temas distintos y que a veces parecen irreconciliables, pero yo (como supondréis por todas las vueltas que le estoy dando) no estoy de acuerdo. Me da miedo haber inventado un hombre de paja para esta discusión, pero si miento es por lo que siento: casi siempre que he hablado de estos temas la gente me ha respondido de forma similar. 

Creo que las armas de fuego, y de hecho todas las ideas modernas (en un sentido histórico, es decir, de los siglos XV al XVIII) que llevan implicitas, son perfectas para un mundo de 'fantasía medieval' algo distinto. De hecho, obviamente, yo lo titularía 'fantasía moderna'. Muchas de esas ideas ya se ven planteadas en D&D (y juegos afines), si bien se les da un lavado de cara para que todo tenga un aire algo más antiguo. Exploración del mundo, encuentros con culturas exóticas, guerras a gran escala, enemigos irreconciliables, grandes actos de nobleza y aventura... Incluso podríamos hacer cierto paralelismo entre la exploración de mazmorras y la exploración de los terrenos más inhóspitos y peligrosos del mundo (como las selvas amazónicas o el océano Pacífico). Pero no sólo eso, si no que creo que una ambientación de aire moderno, con sus armas de fuego, podría ser un interesante giro para los tropos comunes de D&D (y similares). Los PJ como mercenarios buscavidas que van pateando mazmorras tiene casi más sentido en una época de continuas guerras, problemas sociales, emigraciones y colonizaciones donde la gente es mucho más libre para moverse. Explorar mazmorras se hace algo más llevadero si contamos con un monopolio real para hacerlo. Los grandes dragones dan menos miedo si tenemos bombardas capaces de derruir ciudades. Pero no todo es bueno: un grupo de orcos se hace más peligroso si estos saben utilizar mosquetes. Los magos oscuros dan más miedo cuando tienen toda una conspiración política para dominar a los ministros de reino a sus espaldas. Y bueno, nada impide que el maldito dragón lance sus aliento ardiente sobre el polvorín del lugar y haga que la destrucción sea aún mayor. 

Con todo este post quiero decir que echo de menos ver ambientaciones de 'fantasía de aventuras' (por no usar ya el término medieval) que se quieran adentrar en otros lugares y épocas para inspirarse. Medianos con rifles de chispa, enanos fundidores de cañones u aristócratas elfos encerrados en sus cortes ajardinadas son todo ejemplos de temas interesantes que están ahí para que nosotros los usemos. No los desaprovechemos. 

¡Nos leemos!

6 comentarios:

  1. El artículo es muy bueno, la introducción me ha gustado especialmente.

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    1. ¿En el momento que digo que meto la pata? Es una constante en mi vida y este blog, pero no suelo decirlo mucho XD

      ¡Gracias por comentar!

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  2. Siempre es bueno llevar una bolsa con pólvora por lo que pueda surgir, que necesitas volarle la cabeza a uno de esos remilgados elfos en su corte ajardinada porque no te gusta el color de sus zapatos de punta.... pues un poco de polvora y asunto resuelto :D

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    1. Si es que no hay nada como un poco de pólvora, diantres.

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    2. Estoy de acuerdo contigo, aunque creo que el problema es mecanico. a la gent eno le gusta que venga un payés con una pistola y que le digan "tu armadura pesada no sirve contra su disaro". Si no fuera por eso, no creo que debiera haber tanto problema.

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    3. Bueno, luego toca recargar la pistola, que es un proceso mucho más lento de lo que pueda parecer. Las pistolas deberían hacer un disparo por combate, como mucho. Y lo mismo con las armas de fuego más grandes. Pero se debería notar, claro.

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