martes, 19 de mayo de 2015

After the Bomb - Australian Connection

¿Recordáis After the Bomb? Pues resulta que este fin de semana me he visto las tres películas de Mad Max seguidas (aun no he podido ir a ver la nueva... ¡Pronto, pronto!) y algo en mi cabeza hizo 'click'. Estas dos cosas, juntas, pueden molar mucho. Así que vamos con ello.

Cuando las bombas cayeron, el mundo se paró. Un segundo antes todo era normal y un segundo después nada lo volvería a ser. Millones murieron entre el fuego y el cataclismo, y otros tantos quedaron condenados por la horrible radiación. Solo los más fuertes, los más listos, los más duros consiguieron sobrevivir. Algunos en sus tumbas de metal, esperando el momento propicio para volver a surgir. Otros huyendo de las ciudades, objetivos principales de los ataques. Unos últimos nadie sabe como, pero lo hicieron.

Los primeros años tras la caída de las bombas fueron los más duros. Por un lado las pocas partes del gobierno que quedaron indemnes intentaron estabilizarse de nuevo. Esto habría sido una tarea relativamente sencilla ya que tenían vehículos, armas y personal cualificado. Pero entre los supervivientes comenzó a extenderse un extraño síntoma, una enfermedad mental o algún tipo de histeria colectiva. Para los afectados el pasado, y todo lo relacionado con el mismo, era algo terrible, odioso, digno de todo tipo de miedo y repulsa. La única opción era borrar todo lo viejo de raíz. Los edificios eran quemados y los que se resistían, asesinados. Algunos sabios llamaron a este fenómeno el Culto a la Destrucción, otros Miedo al Ayer. Otros, simplemente, instinto de supervivencia.

El Gobierno intentó mantener cierto grado de cohesión pero era cada vez mas difícil. Las bandas de saqueadores, las tribus de guerreros nómadas, se resistían a cualquier tipo de control que no fuera el de la fuerza, y toda la ley que buscaban era la que les brindaba el filo de sus armas. Además las nubes de polvo radioactivo flotaron por el ambiente, perturbando muchas zonas y territorios que el Gobierno fue abandonando. Así pronto nació la frontera entre las Buenas Tierras y el inmenso Páramo.
Los supervivientes menos afectados por el Miedo al Ayer mantienen
asentamientos y pueblos en el Páramo. Muchos no duran mas que unos pocos años.
Entre esta guerra abierta comenzaron a nacer las primeras personas resistentes a la radiación. Los médicos les dijeron que tenían el Síndrome de la Radiación Controlada, aunque el común de la gente los comenzó a llamar Rads. Al principio se vio a los Rads como un avance de la especie. Estos hombres eran capaces de adentrarse en territorios mortales, comer comida que para otros era venenosa e incluso explorar tierras consideradas malditas. Pero pronto se descubrieron los terribles efectos secundarios de esta curiosa enfermedad. El Gobierno comenzó a hacer pruebas y trató de aprovechar sus capacidades teniendo en cuenta sus defectos, pero muchos no pudieron soportar los crueles tratamientos y huyeron. Los salvajes del Páramo no los trataron mejor muchos. Los Rads se vieron esclavizados y obligados a las labores más crueles. Así muchos Rads comenzaron su largo peregrinaje a las tierras más radioactivas donde era el propio ambiente nocivo el que les protegía del mundo exterior.

Han pasado ochenta años desde que cayeron las bombas. Las tierras del Gobierno se extienden a un radio de un día en coche de la ciudad ahora conocida como Mando Central. Pequeños pueblos preparados para lo peor son la base en la que se asienta el Gobierno. Más allá se encuentra el terrible Páramo, donde tribus de salvajes del desierto luchan y mueren por quien sabe que razones. Algunas tribus crean primitivos asentamientos, otras se dedican a comerciar con el Gobierno, pero la mayoría viven una existencia nómada cruel, corta y violenta. Animales terriblemente mutados viven por aquí y por allá, causando problemas o siendo domados por la destrozada humanidad. Las antiguas ciudades se mantienen como terribles bastiones radioactivos del pasado donde sólo los Rads se sienten a sus anchas. Algunos locos, con más esperanza que conocimiento, hablan de que más allá del Páramo se encuentra la mítica Tribu del Norte, la Tierra Donde No Cayeron Bombas, pero por ahora nadie ha conseguido adentrarse tanto en esta cruel y baldía tierra. 
Los vendedores de gasolina son unos de las pocas personas que tienen paso
franco en el Páramo debido a su conocimiento para refinar este necesario producto.
Y con esto acabo la entrada de hoy. Ala, espero que os haya llamado.

¡Nos leemos!

7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Dinosaurios no me pegan, pero si se hace una versión 'F*CK EVERYTHING' entonces los habrá. Dinosaurios y psíquicos y bichos extraños.

      Pero por ahora nos mantendremos en algo más normal. Que contando las dos fuentes de inspiración, ya es bastante chungo y raro xD

      ¡Gracias por comentar!

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  2. Me he quedado con la duda de cuáles son los efectos secundarios de los Rads.

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    1. Vale, leyendo lo de After the Bomb ya se me ha aclarado xD

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    2. Bien está lo que bien acaba. Y yo sin mover un dedo, como mola. ¿Así es como se sienten los másters que improvisan las partidas?

      ¡Gracias por comentar!

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  3. Mh... ¡Tus ideas me gustan y fascinan!
    Como Jose Carlos espero mas información, aunque yo sin dinosaurios... xD

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    1. Vaya, me sacas los colores. Mil gracias por el apoyo y el interés. La verdad es que no tenía pensado sacar más (quizás una entrada con reglas y tal) pero bueno, veré que acabo haciendo.

      ¡Gracias por comentar!

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